PAMI en la encrucijada: Se fue el Sanatorio Concordia y ahora evalúa a los hospitales Carrillo y Heras
La salida unilateral del Sanatorio Concordia de la red de PAMI dejó a miles de afiliados en vilo, generando preocupación sobre la cobertura de salud en la ciudad. El organismo asegura que no habrá desatención y trabaja contrarreloj en la búsqueda de nuevas alternativas, con los hospitales Carrillo y Felipe Heras en la mira para fortalecer la atención local.
La confirmación de la ruptura del convenio entre PAMI y el Sanatorio Concordia golpeó fuerte en la ciudad, revelando la fragilidad de la red de prestadores para miles de adultos mayores. Karina Bernardi, titular de la UGL 34 de PAMI Concordia, explicó que la decisión de finalizar el acuerdo fue «unilateral» por parte del sanatorio, que había solicitado un «aumento muy considerable» del 60% sobre el valor nomenclador. Esta exigencia, que PAMI no pudo aceptar para un solo prestador, se suma al hecho de que el Sanatorio Concordia «ya cobraba un 30 % más que el resto de los prestadores» de la UGL y venía restringiendo las cirugías programadas «hace mucho tiempo».
Ante la emergencia, PAMI se esfuerza por asegurar la continuidad de las prestaciones. Bernardi afirmó que la institución venía trabajando hace «3 o 4 meses» para «reforzar nuestra red de prestadores dentro de la costa del río Uruguay». Actualmente, las cirugías y tratamientos programados, así como los estudios, se derivan a centros de salud en ciudades cercanas como Concepción del Uruguay, Gualeguaychú, Colón y Chajarí. La funcionaria recordó que, de hecho, las prestaciones de alta complejidad ya eran trasladadas a Santa Fe, Buenos Aires o Corrientes, una práctica «no desconocida» para el organismo. Los hospitales Masvernat y Heras siguen activos en la red.
La mirada ahora está puesta en la capacidad de respuesta local. PAMI, en conjunto con autoridades provinciales, está evaluando «refuncionalizar» a los hospitales Carrillo y Felipe Heras para ampliar la atención hospitalaria e internación. «Podría ser cualquiera de ellos dos, inclusive podrían ser los dos», señaló Bernardi, quien enfatizó la necesidad de «convenir o contratar los prestadores existentes dentro de las localidades». Esta urgencia obedece a la necesidad de fortalecer la atención en la propia Concordia, evitando en lo posible los traslados que, si bien son una solución provisoria, no son ideales para los afiliados.
El trasfondo de la disputa contractual expone las tensiones en el sistema de salud. Según Bernardi, PAMI ofreció «otras variables retributivas» al Sanatorio Concordia, que estaban al alcance del organismo, pero el prestador «no las pudo aceptar». La renuncia unilateral se concretó luego de meses de negociaciones sin éxito, formalizada en junio para hacerse efectiva a partir del 1 de septiembre. La persistencia del conflicto y la incapacidad de llegar a un acuerdo dejan al descubierto las dificultades en la relación entre el principal financiador de la salud para jubilados y pensionados y los efectores privados locales.
La situación plantea serios interrogantes sobre la robustez del sistema de salud en Concordia para los afiliados de PAMI. La pérdida de un sanatorio clave, aunque su atención ya estuviera limitada en ciertas áreas, obliga a una reconfiguración de la red que genera incertidumbre en la población. Si bien PAMI busca soluciones inmediatas y a mediano plazo con la incorporación o fortalecimiento de hospitales públicos, el panorama subraya la necesidad de una planificación estratégica que garantice una infraestructura sanitaria local sólida y autónoma, capaz de absorber las demandas sin depender de constantes derivaciones a otras ciudades o de la buena voluntad de prestadores privados.
Fuente: ver nota original