El Niño 2026/27: Concordia y el Litoral, bajo la amenaza de un impacto prolongado por lluvias y ríos crecidos
Leonardo De Benedictis, experto en clima, advierte sobre un fenómeno “muy intenso” que ya se manifiesta y tendrá su pico entre noviembre y diciembre en la región del Litoral. Concordia y Entre Ríos se enfrentan a meses de suelos saturados, dificultades de desagüe y crecidas fluviales que podrían extenderse hasta bien entrado el 2027.
El meteorólogo Leonardo De Benedictis, referente en análisis climático aplicado al sector agropecuario, lanzó una preocupante proyección para la campaña 2026/27: el fenómeno de El Niño será “muy intenso”, impulsado por una anomalía de temperatura en el Pacífico potencialmente superior a registros históricos. Aunque aclara que “superniño” no es una categoría formal y no implica inundaciones automáticas, la región del Litoral, incluyendo Entre Ríos, Corrientes, Misiones y el este de Santa Fe, es donde se prevé el impacto más claro y persistente. Según el especialista, El Niño ya comenzó a manifestarse anticipadamente en julio y agosto de 2026, con septiembre como período de transición. Las señales más evidentes se harán sentir en octubre, pero **noviembre y diciembre serán los meses de mayor impacto meteorológico, con diciembre proyectado como el de mayor actividad en frecuencia y volumen de precipitaciones.**
El riesgo principal para nuestra región no reside únicamente en la posibilidad de tormentas extraordinariamente intensas de 200 o 300 milímetros, sino en la **frecuencia y acumulación de lluvias reiteradas**. Esta dinámica mantendrá los perfiles del suelo permanentemente cargados, generando saturación prolongada, un alto riesgo de anegamientos y un aumento de la humedad ambiental. Una sucesión de meses con 150 a 200 milímetros de lluvia, incluso distribuidos en varios eventos, puede provocar serios problemas por la falta de escurrimiento natural en un territorio ya de por sí vulnerable.
La situación se agrava por el comportamiento de los grandes ríos de la cuenca, el Paraná y el Uruguay, que suelen elevar sus niveles. Esto genera un **“efecto tapón”** para los cursos de agua internos de Entre Ríos, como los ríos Gualeguay, Guayquiraró y Nogoyá, entre otros, ralentizando drásticamente el drenaje. Este escenario es particularmente crítico en zonas con suelos arcillosos, que alcanzan rápidamente la saturación. De Benedictis advierte sobre la confluencia de tres riesgos simultáneos: lluvias intensas puntuales, alta frecuencia y acumulación de precipitaciones, y crecidas de ríos provocadas por lluvias aguas arriba, que pueden inundar una zona incluso si localmente las precipitaciones son normales.
Aunque la señal meteorológica directa podría disminuir a partir de enero y febrero de 2027, el experto pronostica que **los problemas persistirán por la saturación de los suelos y los elevados niveles de los ríos**, con riesgos que se extenderían hasta marzo o incluso abril. Esto podría afectar severamente actividades económicas clave de la provincia, como la cosecha de pecán, mencionada como un ejemplo de impacto directo. La advertencia es clara: la campaña no será “catastrófica”, pero sí **requiere de anticipación y un manejo diferencial**. Para el Litoral, la clave será prepararse para gestionar el exceso de agua, la saturación de suelos, la alta humedad, las ventanas reducidas para aplicaciones y una mayor presión potencial de enfermedades foliares. Esta proyección exige a las autoridades locales y provinciales una planificación urgente para mitigar las consecuencias de un fenómeno que promete ser desafiante y prolongado para Concordia y toda la región.
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