Concordia alistará escuelas como refugios: el «último recurso» frente a la amenaza de El Niño
Con la amenaza de una nueva creciente del río Uruguay por el fenómeno de El Niño, autoridades de Concordia evalúan establecimientos educativos como posibles centros de evacuados. Si bien se aclara que sería una «alternativa de última instancia», el relevamiento ya incluye a varias instituciones públicas y privadas de la ciudad.
Concordia se prepara una vez más para la amenaza de una posible creciente del río Uruguay, potenciada por el fenómeno de El Niño. Ante este panorama, la Dirección Departamental de Escuelas (DDE) ha comenzado el relevamiento de diversos establecimientos educativos de la ciudad para utilizarlos como centros de alojamiento, aunque enfatizando que esta medida representa una «última instancia» en el plan de contingencia. Según Alejandro Ramírez, director departamental de Escuelas, el municipio y la nación están preparando múltiples espacios, sumando a esta planificación las instalaciones del ejército.
La estrategia de la DDE busca minimizar la interrupción de clases, previendo el uso exclusivo de gimnasios o espacios que puedan cerrarse y separarse del resto de las instalaciones. Ramírez precisó que las actividades escolares continuarían normalmente, a menos que el agua supere los 15 metros, como ocurrió en 2015, afectando directamente a alguna institución. Durante aquel evento, recordó el funcionario, escuelas como la Vélez Sarsfield se vieron afectadas por problemas cloacales y no por el ingreso directo del agua. Entre las instituciones relevadas por su capacidad y características se encuentran Comercio 1, la Escuela Yoya y la Escuela Artigas, sumándose a la evaluación colegios privados como Capuchinos y Bachillerato Humanista.
La insistencia en que el uso de las escuelas como refugios es una «última instancia» subraya la magnitud de la potencial emergencia y la necesidad de agotar otras alternativas. El director de la DDE aseguró que se trabaja en la continuidad pedagógica, explorando cómo sostener las actividades educativas incluso si los gimnasios son ocupados. Asimismo, se contempla un régimen especial de licencia para docentes y alumnos afectados por una inundación, reafirmando que la suspensión del ciclo lectivo es el escenario menos deseado.
En este contexto de preparación, se han instruido medidas preventivas como el mantenimiento de desagües limpios a nivel de piso en los establecimientos, una tarea que recae en el personal de maestranza. Sin embargo, la situación expone las vulnerabilidades existentes: Ramírez también mencionó que las obras de reparación en escuelas afectadas por la tormenta de julio, como la de Villa Zorraquín, aún se encuentran en ejecución, demoradas por las lluvias. Esta realidad, con problemas estructurales preexistentes sin resolver, añade una capa de preocupación sobre la efectividad general de la respuesta de Concordia frente a una emergencia mayor, cuestionando la proactividad del poder local.
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