Peatonal: Proyecto Fallido, Licitación Anulada y la Sombra del Desconcierto Oficial
El Ejecutivo municipal dio marcha atrás con la ambiciosa ampliación de la Peatonal, una obra millonaria que ya había sido licitada. La decisión, que se concretó por decreto, llega tras el contundente rechazo de los comerciantes del centro y expone una preocupante falta de previsión en la gestión municipal.
La promesa de una Peatonal renovada y ampliada en Concordia ha terminado en un sonoro fracaso para la gestión de Francisco Azcué. Mediante el Decreto N° 522/2026, firmado el 3 de junio y publicado esta semana, el gobierno municipal anuló la Licitación Pública N° 07/2026, cerró el expediente administrativo y dio de baja la partida presupuestaria destinada a esta obra de «revalorización» del principal paseo comercial. Esta cancelación se produce con los sobres ya abiertos y ofertas de hasta casi 80 millones de pesos sobre la mesa, dejando en evidencia una falla crucial en el proceso de planificación.
El proceso licitatorio no era menor: cuatro empresas –Cocco Construcciones S.R.L. ($47.653.075,58), Cyalco S.R.L. ($60.129.312,59), Jorge Fabricio Altamirano ($65.369.676,00) y Eduardo Marcelo Chezzi ($79.507.574,20)– habían presentado sus propuestas económicas. Lo más llamativo es que la marcha atrás se dio varios meses después de iniciado el procedimiento y una vez que las millonarias ofertas ya eran de público conocimiento. La propia Municipalidad reconoce que el proyecto generó «descontento y disconformidad» entre los comerciantes frentistas, quienes manifestaron una «clara postura, en contraposición a la propuesta» en una reunión clave el 21 de marzo.
El Ejecutivo había avanzado con la iniciativa basándose en encuestas de la Secretaría de Desarrollo Humano, que supuestamente arrojaron un «80% de viabilidad». Incluso se realizó una prueba piloto con módulos móviles para «estudiar su comportamiento». Sin embargo, la realidad de los hechos demostró un contraste abrumador: el contacto directo y la resistencia organizada de los comerciantes terminaron por sepultar la obra, dejando en claro que las encuestas iniciales no reflejaron el verdadero sentir de los directamente afectados.
Desde la Subsecretaría de Obras Públicas, se argumentó la necesidad de «dejar sin efecto el proceso licitatorio» mencionando «la crisis que azota al comercio del radio céntrico» y la importancia de que este tipo de intervenciones urbanas cuenten con «el mayor consenso y aceptación de la ciudadanía en general». Si bien la decisión no tendrá consecuencias económicas directas para el Municipio en términos de indemnizaciones a las empresas (amparado por el Artículo 63 de la Ordenanza N° 34.698), la cancelación de una licitación tan avanzada sí implica una pérdida de tiempo y recursos en un momento donde la ciudad exige eficiencia y soluciones concretas.
El naufragio de este proyecto no es solo la cancelación de una obra, sino la exposición de una preocupante falla política y de gestión. Haber avanzado hasta una licitación pública con ofertas millonarias sin haber asegurado previamente el respaldo de quienes serían los principales afectados demuestra una alarmante falta de diálogo y previsión. Mientras el centro es objeto de estas idas y vueltas, numerosas problemáticas estructurales persisten en los barrios, haciendo que esta situación resuene como un ejemplo más de una administración que, hasta ahora, no logra conectar sus planes con las verdaderas necesidades y consensos de la comunidad.
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