La Sangría Laboral en Concordia: Más de 900 Despidos Empujan a Trabajadores a la Precarización y Apps
El sector comercial de Concordia atraviesa una profunda crisis, con más de 900 puestos de trabajo perdidos en menos de dos años, según alertó el gremio local. La situación precariza a cientos de familias, forzándolas a buscar sustento en aplicaciones o changas, en un mercado que no genera nuevas oportunidades.
El Centro de Empleados de Comercio (CEC) de Concordia lanzó una dura advertencia sobre el estado del comercio local, revelando cifras alarmantes de pérdida de empleo. Juan José Simonetti, secretario general del gremio, detalló a DIARIOJUNIO que tras un año anterior con 350 bajas, la situación se profundizó drásticamente este año, sumando 545 despidos de enero a agosto. Esto eleva el total a más de 900 puestos de trabajo formales que desaparecieron del mapa en un corto lapso. La contracción es tal que apenas el 20% de estas bajas fueron reemplazadas con nuevas altas, evidenciando un mercado laboral en franco deterioro.
La principal consecuencia de esta crisis es la precarización y la informalidad que afecta a los trabajadores. Simonetti subraya que los despedidos, sin encontrar nuevas oportunidades formales, se ven obligados a volcarse a plataformas como Uber o servicios de mensajería, o a las «changas» para subsistir. «Todos los días encuentro trabajadores que no están más y se van a trabajar de Uber», lamentó el gremialista, destacando cómo la gente usa sus vehículos particulares para generar ingresos, ya sea como choferes o repartidores, «haciendo lo que sea pero trabajo formal como tenían antes» ya no hay.
Pero la precarización va más allá de los despidos directos. El titular del CEC Concordia alertó sobre una creciente informalidad que afecta incluso a quienes conservan un puesto. Muchas grandes superficies, como supermercados, «achicaron al máximo todo», llevando a que empleados que antes estaban registrados ahora trabajen en condiciones de informalidad. Los empleadores, argumentando la imposibilidad de sostener los aportes jubilatorios, la seguridad social, la cuota sindical y la obra social, terminan pagando salarios «en mano», controlados por el propietario. Este fenómeno, ya común en la periferia y pequeños comercios, se extiende ahora al centro de la ciudad, dejando claro que solo las grandes empresas con décadas de arraigo mantienen la formalidad.
El gremialista no dudó en señalar las causas de fondo: la política económica del gobierno. Simonetti responsabilizó directamente a la decisión de no convalidar aumentos salariales que acompañen la inflación, manteniendo las paritarias «pisadas» y condicionadas para que no superen el 1 o 1,5%. La negativa del gobierno a homologar los acuerdos lleva a que las empresas no los reconozcan, impactando directamente en el poder adquisitivo de los concordienses. «La gente no tiene plata, está endeudada», sentenció Simonetti, afirmando que si la política económica no cambia, la situación de caída de ventas y endeudamiento de las familias no se revertirá. Incluso el aguinaldo, antes destinado a compras, ahora se usa para tapar deudas con tarjetas de crédito y virtuales.
La gravedad de la situación también golpea al sistema de salud. El sindicato, a través de OSECAC, se enfrenta a la difícil tarea de brindar servicios con menores ingresos y costos crecientes, que se dolarizan y suben muy por encima de la inflación. Con un aporte que ronda los $80.000 y $100.000 mensuales entre empleador (6%) y empleado (3%) para cubrir un programa médico básico de $120.000, los números no cierran. Simonetti lanzó una crítica lapidaria al gobierno: «A este gobierno no le interesa la salud: lo que le interesa es una salud de mercado. El que tiene plata, que tenga salud, y el que no tiene, lamentablemente si se tiene que morir, que se muera. No le importa nada», evidenciando la desesperación de los trabajadores y la fragilidad del sistema de salud público desbordado.
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