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Inversión millonaria, vuelos inciertos: el aeropuerto de Concordia no logra consolidarse

La conexión aérea entre Concordia y Aeroparque está otra vez en pausa desde fines de julio, luego de que Humming Airways atribuyera la suspensión al mantenimiento de una aeronave. Este episodio renueva la discusión sobre el aprovechamiento real de una terminal aérea modernizada con una inversión superior a los 40 millones de dólares.

La conexión aérea entre Concordia y Aeroparque, operada por Humming Airways, se encuentra suspendida desde fines de julio, dejando a la ciudad sin vuelos regulares una vez más. La empresa atribuyó esta interrupción a un mantenimiento general de su aeronave y anunció una posible reanudación de las frecuencias para mediados de octubre. Este nuevo impasse no solo genera inconvenientes para los pasajeros, sino que vuelve a poner bajo el foco el ambicioso proyecto del Aeropuerto Comodoro Juan José Pierrestegui.

La terminal aérea local recibió una modernización que superó los 40 millones de dólares, financiados por el Banco Interamericano de Desarrollo. Hoy, cuenta con una pista ampliada de 1.600 a 2.000 metros, una flamante terminal de casi 2.000 metros cuadrados, una nueva torre de control, balizamiento y una plataforma comercial diseñada para recibir aeronaves de mayor porte. El proyecto, gestado entre 2016 y 2018, fue concebido como una terminal binacional para una región de entre 500.000 y 600.000 habitantes, con el objetivo de facilitar el traslado de pasajeros, impulsar el turismo en la región de Salto Grande y permitir la exportación aérea de productos locales como arándanos y cítricos.

A pesar de esta infraestructura de primer nivel, cuya habilitación llegó recién en septiembre de 2025, el aeropuerto no ha logrado consolidar un movimiento regular de pasajeros ni atraer el anunciado flujo exportador binacional. La visión original, que apostaba a que la demanda seguiría a la infraestructura, parece desfasada con la realidad actual. El verdadero desafío ya no radica en tener un aeropuerto moderno, sino en generar y sostener una demanda constante de pasajeros y cargas que justifique su dimensión y los elevados costos operativos.

La dificultad para mantener vuelos comerciales no es nueva en Concordia. A lo largo de las décadas, diversas experiencias con operadores como LAER y hasta gestiones con Avianca para rutas que conectaban la ciudad con Buenos Aires y Paraná, no lograron la continuidad esperada. La historia reciente demuestra una constante: una parte significativa de los concordienses sigue optando por el automóvil o el ómnibus para sus viajes a la capital, e incluso destinos turísticos uruguayos como Punta del Este mantienen su ventaja gracias a la conexión enteramente terrestre.

El directivo de Humming Airways, Isidro Borthaburu, explicó que la actual suspensión se debe a un “mantenimiento programado general” de la aeronave, posterior a una avería, un proceso que “no depende de nosotros” y que es “extenso”. No obstante, especialistas del sector señalan que una revisión técnica prolongada no debería paralizar por completo una ruta, existiendo mecanismos como el alquiler de aeronaves de reemplazo. Aunque la empresa reconoció haber recurrido a un avión alquilado por una semana antes de suspender, y anunció la adquisición de dos nuevas aeronaves, persiste el interrogante económico: si la ocupación (que Humming Airways asegura era del 82 al 84 por ciento) justifica los costos adicionales de mantener la operatividad.

La infraestructura ya está en pie, representando un capital millonario para la región. Ahora, la mirada debe centrarse en si este aeropuerto puede finalmente generar vuelos estables, actividad comercial y un verdadero impulso turístico y de cargas. La promesa de Humming Airways de retomar los vuelos a mediados de octubre será una nueva prueba para un proyecto que, hasta ahora, ha exhibido más potencial que resultados concretos, evidenciando una brecha entre la inversión pública y la realidad de la demanda local.

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