La sombra de Granja Tres Arroyos: UATRE alerta por 3.000 empleos en riesgo y la inacción política
La situación laboral en Granja Tres Arroyos se agrava, con miles de puestos de trabajo directos e indirectos bajo amenaza por la falta de pagos salariales. El gremio UATRE critica duramente a los gobiernos nacional y provincial por su pasividad y la falta de soluciones concretas.
La alarmante situación en las granjas de pollos y el frigorífico La China de Granja Tres Arroyos (GTA) en Concepción del Uruguay ha llevado al Sindicato de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) a lanzar una dura advertencia sobre el impacto regional. Mario López, secretario general de UATRE seccional Concepción del Uruguay, señaló que la empresa está dejando a sus empleados sin cobrar sus salarios, una crisis que pone en jaque a más de 3.000 puestos de trabajo en la región. La crítica de López no se hizo esperar: apuntó contra la administración nacional por su filosofía de «arreglate como puedas» y al gobierno provincial por su «inconsciencia» ante la magnitud del problema.
Mientras los trabajadores afiliados a UATRE han logrado percibir el sueldo de mayo —aunque con retraso, ya que la ley indicaba el 10 de junio como fecha límite—, la realidad es más cruda para los obreros de STIA (Sindicato de la Alimentación) y del Sindicato de la Carne, quienes aún aguardan el 80% de abril y la totalidad de mayo, percibiendo sus haberes en cuotas. López destacó que esta problemática es específica de GTA y no refleja el estado del sector avícola en su conjunto, al que calificó de «floreciente» y con la carne de pollo como la opción más económica para el consumo. La debacle de GTA se atribuye a un «combo» fatal: la eliminación de subsidios que antes otorgaban los gobiernos de Cristina Kirchner, Macri y Fernández; el impacto de la gripe aviar que cortó las exportaciones; y la posterior inundación del mercado interno con pollo importado, forzando a la empresa a vender a pérdida.
El alcance de esta crisis va mucho más allá de los 900 empleados de la planta «La China». Incluye a los 50 o 60 molineros, los 80 cargadores de pollos de UATRE, y los 500 trabajadores distribuidos en granjas de toda la provincia. Pero la verdadera catástrofe económica se extiende a toda la cadena productiva y de servicios: transportistas, choferes, gomerías, talleres y productores dedicados a la cría de pollos que tampoco están recibiendo sus pagos y deben mantener a sus propios empleados. «Si este frigorífico se cae, Concepción del Uruguay y la región la van a pasar muy mal», sentenció López, delineando un escenario de colapso para el comercio y la economía local.
Frente a este panorama sombrío, la decepción del gremialista con los estamentos gubernamentales es palpable. López lamentó la falta de preocupación real tanto del gobierno nacional como del provincial. Acusó a la administración entrerriana de ofrecer solo «oficinas» para reuniones y promesas vacías como «ponemos todo a disposición» o «estamos preocupados», sin dar respuestas concretas ni seguimiento a los incumplimientos de la empresa tras las mesas de diálogo. Esta inacción contrasta drásticamente con gestiones provinciales anteriores, como las de Jorge Busti, Sergio Urribarri o Gustavo Bordet, donde secretarios de Trabajo como Oscar Balla o Aníbal Brugna se acercaban a los gremios para ofrecer «ayuda» y subsidios a los trabajadores.
Aunque López mantiene la esperanza de que la situación sea «transitoria» —recordando que muchos frigoríficos se recuperan con nuevas inversiones, aunque no siempre manteniendo todo el personal—, enfatiza que la ayuda provincial en estos meses es crucial. UATRE celebra no haber perdido puestos de trabajo en el último año y medio, a diferencia de otros gremios como Alimentación (400 despidos) o Carne (100 despidos), demostrando su apuesta por el diálogo. Sin embargo, advirtió que la paciencia de los trabajadores no es infinita y que, en asamblea, se analizarán futuras medidas si no aparecen soluciones efectivas.
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