El avance de las drogas en Concordia: La Iglesia alerta sobre el bajo inicio de edad y la insuficiencia de recursos
La Pastoral de Adicciones de la Diócesis de Concordia advierte sobre el alarmante crecimiento del consumo de drogas en la región, afectando cada vez a más jóvenes desde edades tempranas. Destacan la labor de acompañamiento, pero lamentan que la demanda supere ampliamente la capacidad de respuesta de los espacios existentes.
Concordia, Entre Ríos – En el marco del Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, la Pastoral de Adicciones de la Diócesis de Concordia lanzó una cruda advertencia sobre la escalada del consumo de sustancias en la zona. El responsable de la Pastoral, padre Nicolás Frigo, señaló con preocupación que la adicción representa una herida profunda que afecta de manera particular a innumerables personas, especialmente a la juventud. La edad de inicio en el consumo, alertó, es cada día más baja, transformándose en una problemática que desborda al individuo y alcanza a todo su círculo familiar y social.
Frigo enfatizó que detrás de cada caso no hay una estadística ni un número, sino una persona con una realidad familiar compleja que también necesita acompañamiento. «Cuando alguien está herido por la adicción, de alguna manera toda la familia y todo el entorno está dolido», explicó. El sacerdote remarcó la importancia de generar espacios de escucha y contención, dado que muchas situaciones de consumo permanecen ocultas o «tapadas», dificultando una intervención temprana y efectiva. A menudo, la adicción es «lo no dicho», y el principal obstáculo para la recuperación radica en el no reconocimiento de esta herida.
Frente a este escenario, la demanda de asistencia no para de crecer, dejando a las propuestas existentes «siempre chicas», según Frigo. La problemática de las adicciones ha penetrado «en todos los estratos sociales, en todas las zonas, en todos los barrios», aunque sus consecuencias son más visibles en los sectores socialmente más vulnerables. Esta transversalidad complejiza la identificación de focos específicos, evidenciando un problema estructural que requiere respuestas integrales y recursos a la altura del desafío.
Para contrarrestar esta realidad, la Diócesis de Concordia, a través de su Pastoral de Adicciones, articula una red de espacios ambulatorios distribuidos en parroquias de los departamentos Concordia, Federal, Federación, Colón y San Salvador, ofreciendo escucha, contención, oración y acompañamiento. Además, desde hace once años, la comunidad de vida y rehabilitación Juan XXIII en Estancia Grande asiste a «unos 40 chicos» en sus procesos de recuperación. Este invaluable trabajo se sostiene fundamentalmente gracias al compromiso de voluntarios y al esfuerzo comunitario, que el propio Frigo describe como «un milagro» ante la escasez de otros soportes. También existe una colaboración activa con comunidades evangélicas y otras organizaciones.
En cuanto a las sustancias más presentes, el sacerdote mencionó la preocupación constante por el «paco, el crack», que por su accesibilidad causan «tanto daño». Paralelamente, advirtió sobre la «defensa del uso de la marihuana» y cómo esta se ha convertido en «un consumo social difundido por todas partes», del que los equipos de atención pueden observar «cuánto daño» genera. La lucha contra las adicciones, concluyó Frigo, es una batalla «día a día» que requiere un compromiso constante y el acompañamiento incondicional de las familias, en un contexto donde los recursos disponibles parecen ser siempre insuficientes.
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