Crisis terminal en el Sanatorio Concordia: amenaza con dejar de atender PAMI y pone en jaque la salud de 15.000 jubilados
El Sanatorio Concordia atraviesa una crisis económica sin precedentes que lo lleva al límite de sus operaciones. Ante la falta de actualización de aranceles por parte de PAMI, la institución advierte que suspenderá la atención completa a sus más de 15.000 afiliados a partir del 1° de septiembre.
El Sanatorio Concordia, pilar fundamental de la salud local, ha lanzado una alarmante advertencia: de no obtener una solución urgente al atraso en la actualización de sus aranceles, el 1° de septiembre suspenderá de forma completa la atención a los afiliados del PAMI. Esta medida, que implicaría la rescisión del contrato, sumerge al único prestador de esta obra social en la ciudad en una crisis terminal, impactando directamente en la salud de más de 15.000 jubilados y generando un desequilibrio financiero que ya obliga a pagar salarios de sus 140 empleados, honorarios médicos e insumos críticos en cuotas.
Andrés Lemesoff, presidente del directorio del Sanatorio, fue claro al explicar que el problema no radica en una deuda directa de PAMI por servicios facturados. Si bien existe un atraso de unos 30 días en el cobro del 10 al 15% de las facturas, el verdadero nudo gordiano es el brutal desfase en la actualización de los aranceles. Según Lemesoff, este atraso alcanza un 125%, abarcando el período entre diciembre de 2023 y junio de 2026. «Estamos facturando a valores de 2024 y asumiendo costos de mediados de 2026», graficó, subrayando que esta brecha es «igual o peor que una deuda» y es la causa de la asfixia económica que vive la institución.
La gravedad de la situación no es nueva. Desde el 1° de mayo, el Sanatorio Concordia ya ha implementado drásticas restricciones: se limitaron las consultas a especialistas, se suspendieron las cirugías programadas no urgentes (solo se autorizan las de emergencia y las oncológicas) y, lo más preocupante, no se atienden los códigos de urgencia verdes y amarillos en guardia, dejando a pacientes con dolores de cabeza o situaciones de mediana urgencia sin atención inmediata. Esta realidad golpea especialmente a Concordia, donde el Sanatorio es el principal prestador de PAMI, con la mayor cantidad de cápitas de la provincia y, a diferencia de otras ciudades, es el único que atiende a los jubilados, creando una «PAMI-dependencia» insostenible.
A nivel local, Lemesoff aseguró mantener un diálogo constante con Karina Bernardi, titular de la UGL XXXIV de PAMI, reconociendo sus «buenas intenciones» pero también su impotencia para resolver el problema, que escapa a su potestad. Bernardi, incluso, habría manifestado a jubilados en protesta que el Sanatorio se encontraba «en quiebra» si no tuviera las cuentas en orden, una aseveración que Lemesoff no desmintió. El presidente del directorio lamenta que en los últimos 12 años «nunca hubo un retraso tan significativo», ni siquiera en épocas de alta inflación donde el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se trasladaba a los prestadores.
La verdadera solución, sin embargo, se ubica en el ámbito nacional, donde la inexistencia de una mesa de diálogo se vuelve crítica. Las Cámaras que agrupan a los prestadores de todo el país han reclamado un aumento del 50% de la cápita para junio, un adelanto de un mes completo de la misma para compensar el deterioro y aumentos por IPC desde junio. No obstante, las reuniones «no han sido fructíferas», con una única respuesta recurrente: «no hay fondos». Ante este panorama desolador, Lemesoff concluyó con una frase lapidaria: «Atendiendo o no atendiendo PAMI estamos en quiebra igual. Creo que, hasta sin atender por convenio, tendríamos más salud económica que siguiendo este hundimiento con este déficit.»
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