Una medida de alivio limitada: Feriantes de San Cayetano no pagarán cánones, pero la excepción solo rige para 2026
Tras intensos reclamos y la presión de una difícil situación económica agravada por el reciente temporal, los feriantes de la Fiesta Patronal de San Cayetano lograron una victoria parcial. El Departamento Ejecutivo promulgó la ordenanza que los exime del pago de cánones, pero esta medida excepcional aplicará únicamente para la edición 2026.
El alivio para los feriantes de Concordia que participan en la tradicional Fiesta Patronal de San Cayetano ya es oficial, aunque con fecha de vencimiento. El pasado 24 de julio, el Departamento Ejecutivo municipal promulgó la ordenanza que los exime del pago de cánones, publicada este lunes en el Boletín Oficial. Esta decisión, esperada por un sector fuertemente golpeado, llega tras el reclamo de los propios feriantes, quienes venían sufriendo las dificultades económicas que se profundizaron tras el temporal que azotó la ciudad el fin de semana previo.
La norma había sido aprobada por unanimidad en el Concejo Deliberante el jueves 23 de julio, evidenciando un consenso poco habitual entre los tres bloques políticos. La presidenta del bloque Justicialista, Carolina Amiano, celebró la iniciativa y recordó que su espacio había elaborado un proyecto similar junto a La Libertad Avanza, tras reunirse con los comerciantes. Finalmente, fue una propuesta del oficialismo la que recogió el mismo criterio, logrando el respaldo de todo el cuerpo legislativo.
En concreto, la ordenanza establece en su artículo 1° la exención del pago de los cánones habituales. Esta medida está destinada a quienes se inscriban a través de la Subsecretaría de Gobierno de la Municipalidad de Concordia para desarrollar actividades comerciales o de prestación de servicios en el marco de la festividad de San Cayetano. Es un respiro directo para las familias que dependen de estas ferias para su sustento.
Sin embargo, el artículo 2° de la misma ordenanza aclara un punto crucial: la medida tiene carácter estrictamente excepcional y de aplicación exclusiva para la edición 2026. Es decir, no sentará precedente para futuras ediciones ni generará derechos adquiridos para eventos posteriores. Esta limitación expone la fragilidad de un sector que depende de decisiones políticas coyunturales y pone en relieve la falta de una política integral que garantice previsibilidad a los pequeños comerciantes.
Si bien la exención representa un alivio significativo para la próxima edición, la clara advertencia sobre su carácter temporal deja abierta la pregunta sobre qué sucederá después. La necesidad de que los feriantes deban movilizarse y presionar para conseguir este tipo de beneficios subraya una constante en Concordia: las acciones del poder local suelen ser reactivas, respondiendo a crisis o reclamos específicos, en lugar de anticiparse con soluciones duraderas para los sectores más vulnerables de la economía ciudadana. Es una victoria, sí, pero con sabor a deuda pendiente.
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