Detención de Comisario Rosatelli: Un Sismo en la Cúpula Policial de Entre Ríos
La Justicia Federal ordenó la detención del Comisario Daniel Rosatelli, desatando un impacto sin precedentes y una «olla a presión» en la Jefatura Central de la Policía de Entre Ríos.
Este suceso, en una fuerza recientemente reconfigurada por el ministro Néstor Roncaglia, expone profundas divisiones y reabre interrogantes sobre viejas estructuras de poder dentro de la institución.
La detención del Comisario Daniel Rosatelli, dispuesta por la Justicia Federal, ha trascendido rápidamente el expediente para convertirse en un terremoto interno en la Policía de Entre Ríos, generando un movimiento y una tensión pocas veces vistas. La Jefatura Central es por estas horas una verdadera «olla a presión», con el nerviosismo alcanzando a oficinas, retirados y familias policiales, que siguen de cerca una investigación cuyo alcance real aún es impredecible. Este episodio cobra mayor relevancia al producirse bajo la gestión del ministro de Seguridad y Justicia, Néstor Roncaglia, quien ha reformulado profundamente la cúpula policial y ostenta una notoria gravitación política.
Puertas adentro, la «familia policial» se encuentra fragmentada en sus interpretaciones sobre el caso Rosatelli. Hay quienes sugieren un posible «armado» de la causa para incriminar al comisario. Sin embargo, del otro lado, resuena con fuerza la idea de que esta detención podría ser el puntapié inicial de una investigación judicial sobre complejas relaciones tejidas durante años entre altos mandos policiales y el poder político, a lo que algunos antiguos miembros de la institución se refieren directamente como una «cofradía» que habría influido en resortes clave de la fuerza por dos décadas. La gran pregunta que hoy recorre los pasillos y los círculos policiales es una sola: ¿hasta dónde llegará la investigación federal?
Ante el revuelo, el ministro Roncaglia salió a desvincular el expediente de las denuncias relacionadas con el sistema 911, calificando de «absurda» la idea de una represalia y negando enfáticamente cualquier «armado de una causa» contra Rosatelli. Según explicó, el origen de la investigación fue un procedimiento por narcotráfico llevado a cabo por la propia Policía entrerriana. Las pesquisas derivaron en una camioneta presuntamente usada para transportar estupefacientes, y el rastreo de su origen y movimientos apuntaría a la posible participación de Rosatelli en su adquisición. Para garantizar «transparencia e imparcialidad», la información fue elevada al Juzgado Federal y se dispuso la intervención de la Policía Federal.
El ministro detalló además que se detectó que la camioneta portaba una patente falsa, correspondiente a otro vehículo, lo que dio lugar a una investigación paralela y diversos peritajes. A partir de estos elementos, la Justicia Federal ordenó allanamientos en el domicilio particular de Rosatelli, donde fue detenido, así como en su oficina en la Jefatura Departamental Paraná, su estudio jurídico y una vivienda de un familiar en Chajarí.
Roncaglia se mostró contundente al evaluar la decisión judicial: «Por experiencia sé que cuando un juez federal dispone la detención de una persona y ordena la indagatoria, hay pruebas suficientes». No obstante, enfatizó que será la Justicia la que determinará el valor de dichas pruebas y la eventual responsabilidad del funcionario, quien goza de presunción de inocencia hasta una sentencia firme. Al momento, Rosatelli es el único integrante de la Policía entrerriana detenido en esta causa federal, lo que mantiene en vilo a una institución que discute, puertas adentro, su propia historia y el futuro de sus relaciones de poder.
Fuente: ver nota original