Concordia al límite: Escuelas, la «última opción» ante una crecida que expone la precariedad de la planificación
Con la amenaza de una crecida extrema del río Uruguay, las autoridades de Concordia vuelven a poner en agenda la «última de las últimas opciones»: ocupar gimnasios escolares para alojar evacuados. La medida, que se activaría por encima de los 15 metros, revive el fantasma de inundaciones históricas y evidencia la falta de alternativas robustas para la ciudad.
Concordia se prepara para un escenario meteorológico desafiante que pronostica un aumento significativo de lluvias en los próximos tres meses, elevando la probabilidad de un desborde extremo del río Uruguay. Ante esta amenaza, el director Departamental de Escuelas, Ernesto Alejandro Ramírez, confirmó que, de agotarse los recursos municipales, la ‘última de las últimas opciones’ para albergar evacuados sería la utilización de gimnasios escolares. Esta medida, que busca evitar la suspensión de clases, se activaría solo si el río supera los 15 metros, una cota no alcanzada desde la devastadora inundación de 2015.
Cinco gimnasios están en la mira: los de las secundarias Nº 2 ‘José Gervasio Artigas’ (La Bianca), Comercio Nº 1 y Nº 9 ‘Intendente Gerardo Yoya’, junto a los del Bachillerato Humanista y Colegio Capuchinos, cuya colaboración se está gestionando. Ramírez enfatizó que el Consejo General de Educación (CGE) solo cedería los espacios, recayendo en el municipio la responsabilidad de proveer boxes especiales para familias (con capacidad estimada para 50 unidades por gimnasio), seguridad y servicios sanitarios. Pese a la inminencia del riesgo, el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) aún no ha brindado una previsión concreta sobre la magnitud de la crecida ni la cifra estimada de evacuados, generando incertidumbre en la comunidad.
Según declaraciones previas del responsable del COE, Diego Sauré –quien no respondió a los intentos de entrevista por parte de DIARIOJUNIO–, el operativo de emergencia apunta a alcanzar una capacidad para 4.000 evacuados. Actualmente, se dispone de espacio para unas 1.000 personas, sin contabilizar sitios como las barracas del Regimiento Nº 6, el gimnasio municipal o áreas deportivas. La historia reciente de Concordia es un recordatorio sombrío: la inundación de 2015, calificada por el entonces secretario de Desarrollo Humano, Guillermo Echenause, como “la peor” desde 1959 y por el gobernador Gustavo Bordet como ‘algo inédito en los últimos 50 años’, dejó a 10 mil personas evacuadas y autoevacuadas, superando con creces la capacidad actual y prevista.
Más allá de la potencial utilización como refugios, dos instituciones educativas primarias –la Nº1 ‘Vélez Sarsfield’ y la Nº 54 ‘Juan Blasco’– se verían directamente afectadas por la crecida. Con el río a 15 metros, el desborde del arroyo Manzores y el ingreso de agua por las cloacas provocarían inundaciones, tal como ocurrió en 2015 en zonas cercanas a la Vélez Sarsfield. Esto implicaría la afectación de numerosos alumnos y docentes, para quienes Ramírez adelantó la implementación de un sistema de clases ‘híbrido’ y licencias especiales, buscando minimizar la interrupción pedagógica.
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