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Concordia en crisis: El turismo lucha por sobrevivir entre la recesión y la inacción local

Las bajas reservas para las vacaciones de invierno exponen la profunda crisis del sector turístico en Concordia. Expertos advierten que, más allá del complejo escenario nacional, la ineficacia de la gestión local y la falta de planificación estratégica son responsables de este preocupante declive.

Las alarmantes declaraciones de Juan Acevedo, presidente de la Cámara Entrerriana de Turismo, sobre las “muy bajas” reservas para las vacaciones de invierno, encuentran eco en la profunda preocupación expresada por Aldo Álvarez, exsecretario de Turismo e Innovación de Concordia. Álvarez no duda en señalar que la crisis que atraviesa el sector no se explica únicamente por la compleja situación económica nacional o la pérdida de competitividad frente a Uruguay. Si bien estos factores inciden, la realidad local exhibe una caída generalizada del consumo, dificultades en el comercio, pérdida de empleos y una marcada inactividad turística, con hoteles y cabañas lejos de sus niveles históricos de ocupación. La discusión, que antes giraba en torno a cómo ampliar la oferta de plazas, hoy se centra en la desesperada búsqueda de turistas para las existentes, un claro síntoma del cambio de desafío: de crecer a sobrevivir.

Este escenario contrasta brutalmente con un pasado no tan lejano, cuando Concordia desplegaba una estrategia de promoción “agresiva e inteligente”. Se recuerdan las exitosas promociones cruzadas con grandes mercados como Buenos Aires, Villa Carlos Paz, Mar del Plata y Rosario, que no solo captaban visitantes sino que fomentaban un valioso intercambio de conocimientos. La ciudad lucía su marca en cartelería estratégica y recibía a periodistas especializados, influencers y programas de televisión de alcance nacional, como ‘Por el Mundo’ o ‘Modo Selfie’, que exponían sus atractivos. Hoy, lamentablemente, esa presencia nacional ha desaparecido, y las acciones promocionales se perciben aisladas, sin reciprocidad y carentes de una estrategia sostenida para recuperar mercados.

A la falta de promoción se suma un notorio deterioro institucional y edilicio. El Centro de Información Turística, que debería ser la “puerta de entrada” a la ciudad, hoy muestra una degradación que no condice con una política moderna. Además, la degradación política se materializó con la reducción de rango de la Secretaría de Turismo a Subsecretaría, perdiendo autonomía, presupuesto propio y agilidad en la toma de decisiones. El EMCONTUR, concebido como la herramienta para integrar al sector público y privado, actualmente adolece de participación, articulación y una visión común. Este desorden se replica en acciones aisladas del Bureau, los complejos termales y prestadores individuales, evidenciando la ausencia de una “hoja de ruta compartida” que ordene los esfuerzos y objetivos. Ni siquiera espacios emblemáticos como la Costanera y el Parque San Carlos logran integrarse de manera efectiva con el resto de la oferta turística.

Paradójicamente, la ciudad cuenta con una infraestructura clave que fue anhelo durante años: el Aeropuerto Comodoro Pierrestegui, recientemente habilitado para operaciones comerciales. Concebido como motor de conectividad, turismo e inversiones, su sola existencia no garantiza resultados si no se integra a una política activa de captación de eventos, congresos y turismo corporativo. En otras ciudades, aeropuertos y centros de convenciones operan bajo una misma estrategia de desarrollo. En Concordia, sin embargo, esa articulación fundamental aún no se visualiza con la intensidad necesaria, dejando al Centro de Convenciones con capacidad para 900 personas con una agenda básica e insuficiente.

Concordia posee recursos turísticos innegables: termas, naturaleza, río, una rica gastronomía y cultura, y una ubicación estratégica privilegiada. No es la falta de atractivos el problema. Lo que realmente se echa en falta es una política turística moderna, con “liderazgo, planificación, articulación público-privada y capacidad de ejecución”. Los planes estratégicos elaborados no pueden quedar como meros diagnósticos o presentaciones; deben transformarse en acciones concretas, metas medibles y resultados tangibles. La supervivencia del turismo local depende de ello.

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