Concordia: Millones de dólares para un nodo logístico que avanza a paso lento y sin definiciones
El Secretario de Desarrollo Productivo, Sebastián Aristide, brindó los primeros números sobre la inversión necesaria para la etapa inicial del ambicioso proyecto de nodo logístico en Concordia. Se estima que el prototipo de 9 a 10 hectáreas demandaría entre 3 y 4 millones de dólares, aunque persisten interrogantes sobre el modelo de inversión y los plazos definitivos.
Luego de meses de estudio y expectativas, el proyecto del nodo logístico, la ampliación del Parque Industrial y la recuperación del puerto de Concordia empieza a tomar forma en cifras, aunque no en certezas absolutas. El Secretario de Desarrollo Productivo, Sebastián Aristide, anticipó los primeros números para la puesta en marcha de una fase inicial, dejando en el aire importantes definiciones sobre el futuro de una inversión clave para la ciudad.
El análisis, que demandó entre cuatro y cinco meses de trabajo por parte de una consultora, fue mucho más allá de la mera viabilidad comercial. Según Aristide, se evaluaron “variables de ambiente, ecosistema, personas, desarrollo de viviendas, recurso humano, servicios y circulación de transporte”, buscando una visión integral. Sin embargo, pese a la completitud del estudio, el camino se proyecta en etapas diferenciadas: un área logística de 47 hectáreas, la extensión del parque industrial y la reconstrucción del puerto junto al ex-frigorífico CAP Yuquerí.
La primera intervención, concebida como un “prototipo” para testear la viabilidad, se concentrará en una porción reducida del área logística, unas 9 a 10 hectáreas. Para “ponerlo en condiciones” –es decir, nivelar el terreno, alambrarlo, acondicionar calles para camiones y levantar algunos galpones– se requeriría una inversión estimada entre 3 y 4 millones de dólares. Si bien Aristide aclaró que los números están sujetos a ajustes, es el primer dato concreto sobre un proyecto de tamaña envergadura. Lo que sí se sabe es que la elaboración del proyecto demandaría entre 3 y 4 meses; la ejecución de la obra, un misterio, pues el propio funcionario admitió desconocer los plazos.
Esta primera fase no solo es una inversión, sino una prueba. Su éxito –medido, por ejemplo, por un volumen de operaciones de mil contenedores anuales– será la condición para avanzar a las siguientes etapas. Pero más allá de las métricas, dos cuestiones fundamentales siguen sin resolverse: el modelo de inversión y el rol del puerto. El municipio “estudia experiencias” para definir si será un desarrollo 100% privado, público o una articulación. Tampoco hay certezas sobre el tipo de cargas que movilizará el puerto, un detalle que Aristide recalcó debe alinearse con una “estrategia provincial”, evidenciando que las decisiones locales están atadas a voluntades superiores.
La cautela en la toma de decisiones es una constante en el discurso oficial, con Aristide señalando que “no queremos apurarnos a tomar decisiones que después puedan condenar algún proceso que quede a mitad de camino”. Esta postura, si bien busca evitar errores, contrasta con la urgencia que muchos sectores de Concordia demandan para ver concretados proyectos que prometen desarrollo y empleo. La ciudad sigue esperando que los estudios y las precauciones se traduzcan, finalmente, en acciones y resultados tangibles.
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