Crisis de PAMI en Concordia: un jubilado fallecido, el Concejo impotente y el clamor ciudadano por respuestas
La crítica situación de los 15.000 afiliados al PAMI en Concordia se agrava, con la lamentable noticia del fallecimiento de un jubilado de 74 años que esperaba un traslado. Mientras el Concejo Deliberante reconoce su impotencia, los jubilados organizados exigen la declaración de emergencia sanitaria y evalúan acciones legales.
El drama de los 15.000 afiliados al PAMI en Concordia escaló esta semana a un punto crítico y doloroso. En medio de las deliberaciones del Concejo Deliberante, el concejal Jorge Mendieta (PJ) reveló el fallecimiento de un jubilado de 74 años que, desde su hogar, aguardaba un traslado a Concepción del Uruguay. Una noticia que, según la UGL XXXIV de PAMI, no figura en sus registros oficiales, aunque la misma obra social admite que un afiliado con patologías graves debería estar internado y no en su casa, abriendo la puerta a posibles errores u omisiones en la atención. Este trágico episodio no hace más que profundizar la preocupación de la Mesa de Jubilados y Pensionados, que ya analiza presentar una denuncia en la Justicia Federal por “abandono de persona”.
El escenario político local se muestra ineficaz ante la magnitud de la crisis. El Concejo Deliberante se reunió con representantes del Sanatorio Concordia, institución que expuso un lapidario informe de 50 páginas detallando su crítica situación financiera y cuestionando duramente el funcionamiento de la UGL XXXIV del PAMI. Sin embargo, la directora de PAMI local, Karina Bernardi, se ausentó de dicho encuentro, a pesar del reclamo de los ediles, quienes le recordaron su responsabilidad sobre «15.000 vidas». Desde el PAMI, por su parte, minimizan la capacidad de acción del Concejo, acusándolos de «hipocresía» y de buscar únicamente «una foto» mediática, argumentando que no pueden obligar a un ente no estatal a firmar un convenio y que el Sanatorio fue quien decidió dar de baja el acuerdo por falta de actualización de aranceles.
Mientras tanto, la voz de los jubilados resuena con desesperación y firmeza. Ramón Cabrera, de la Mesa de Jubilados y Pensionados, anunció que solicitarán una audiencia con el intendente Francisco Azcué para exigir la declaración de la emergencia sanitaria en la ciudad y que se tomen medidas concretas, no solo declaraciones. Paralelamente, buscarán usar la Banca del Pueblo en el Concejo y preparan una denuncia por abandono de persona. Cabrera desconfía de las promesas de las autoridades provinciales y describe una realidad desoladora en el Hospital Masvernat, donde presenció largas filas y la presencia de «turneros» que cobran por ocupar un lugar durante la madrugada para conseguir un turno médico.
Desde el ámbito provincial, el ministro de Salud, Daniel Blanzaco, admitió la disminución de camas y la necesidad de «adaptarse» para garantizar la atención. El director del Hospital Masvernat, Guillermo Bossa, intentó llevar tranquilidad, asegurando que el Masvernat garantizará la atención y se apoyará en el Hospital Heras para casos de baja complejidad. Sin embargo, en un acto donde se entregaban ambulancias y las autoridades provinciales explicaban el esquema, el intendente Francisco Azcué optó por el silencio. En este complejo panorama, la única «alternativa sólida» que PAMI visualiza para destrabar el conflicto a largo plazo es la construcción de un hospital municipal, una opción que, por el momento, parece lejana y utópica.
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