Hospital Heras: La Cruda Realidad de la Salud Pública que Desborda en Concordia
El director del Hospital Felipe Heras, Juan Ramón Sansó de La Madrid, asumió hace meses con el desafío de reorganizar y modernizar un nosocomio que enfrenta una demanda asistencial diaria abrumadora. Las urgencias cotidianas se chocan con una infraestructura que implora reformas y servicios que, a pesar de los esfuerzos, «no dan abasto».
Desde su llegada en octubre pasado, la nueva conducción del Hospital Felipe Heras ha emprendido una etapa de reorganización y mejoras edilicias, mientras lidia con la incesante presión de la demanda asistencial en Concordia. El director Juan Ramón Sansó de La Madrid destaca la necesidad imperante de transformar la atención a los pacientes, intentando dar una impronta propia a lineamientos heredados de gestiones anteriores.
Uno de los puntos críticos y postergados es la refacción integral de la guardia, un proyecto que viene de larga data y que hoy está «muy cerca de poder firmarse» en la CAFESG. La visión es clara: separar el ingreso de ambulancias con heridos del área de espera de pacientes, una distinción crucial que ya se aplica en el Masvernat y que hoy obliga a niños con cuadros febriles a presenciar escenas de emergencia. A esto se suman las mejoras en la Sala 8 de internación, con la adquisición de nuevos equipos de aire acondicionado y pantallas, así como la lucha constante contra el deterioro de los antiguos sanitarios, que «se rompen continuamente por la gran demanda».
El área de salud mental evidencia un panorama complejo y de profunda preocupación. Pese a la incorporación de un psiquiatra adicional y dos nuevas psicólogas para pacientes infanto-juveniles, extendiendo los horarios de atención, el propio director reconoce que «no se da abasto» ante una «demanda generalizada». Sansó subraya que esta situación no es nueva, sino que se agrava por la crisis económica y el notable crecimiento de los «consumos problemáticos», factores que desbordan la capacidad de los 14 psicólogos y 4 psiquiatras con los que cuenta el hospital.
En los consultorios externos, donde se ofrecen especialidades como clínica médica, pediatría, otorrinolaringología, dermatología, diabetes y cardiología, se entregan 12 turnos diarios, cifra que ocasionalmente se extiende a 14. Sin embargo, Sansó es tajante al admitir que «la demanda es muy importante y la salud pública nunca alcanzó para toda la población», una frase que refleja la magnitud del desafío. Esta limitación se hace patente en la atención a la comunidad, que busca respuestas a necesidades básicas de salud.
La cruda realidad que subyace a estas cifras se relaciona directamente con los recursos, que Sansó define como «siempre escasos», a pesar de dos incrementos recientes y refuerzos puntuales. Si bien el gobernador Rogelio Frigerio visitó el Heras por mejoras, el mantenimiento de un edificio histórico y la capacidad operativa son una lucha constante. La situación se complejiza con datos como el aumento del 38,8% en casos de tuberculosis en Entre Ríos en las primeras 22 semanas del año, aunque la auditora del Heras, Jacobo, aclara que a nivel local no han percibido un incremento significativo en el servicio, sugiriendo que la suba provincial podría deberse a una mayor denuncia en otras localidades. Esta enfermedad, reactivada con el HIV-Sida y vinculada a la mala alimentación y el alcoholismo en sectores vulnerables, es un recordatorio de que la salud del Heras es un reflejo de la salud social de Concordia.
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