La mesa chica de Azcué, desmantelada: Un solo funcionario sigue en su puesto original
A menos de un año de asumir, la gestión de Francisco Azcué en Concordia ha desmantelado casi por completo su gabinete inicial. De los siete funcionarios presentados en diciembre de 2023, solo uno se mantiene hoy en el mismo cargo.
A pocos meses de haber asumido la intendencia de Concordia, Francisco Azcué ha reestructurado profundamente su equipo de gobierno, al punto de que solo uno de los siete secretarios que presentó al inicio de su gestión continúa en la misma función. Este recambio, que va más allá de meras modificaciones de nombres, ha alterado por completo la estructura política del municipio, eliminando secretarías clave y creando nuevas áreas, con incontables movimientos en subsecretarías y direcciones.
El escenario actual dista mucho del anunciado en diciembre de 2023, cuando Azcué daba a conocer a Luciano Dell’Olio (Secretario de Gobierno y Hacienda), Lorena Aguilar (Secretaria General de la Intendencia), Eduardo Caminal (Jefe de Gabinete), Federico Schattenhofer (Desarrollo Productivo), Sebastián Arístides (Desarrollo Humano), Cristian Federik (Desarrollo Institucional y Modernización) y Osvaldo Pérez Hatoum (Desarrollo Urbano). Hoy, Cristian Federik es el único que permanece inalterable en su rol.
La primera señal de esta volatilidad llegó en julio de 2024 con la renuncia de Eduardo Caminal a la Jefatura de Gabinete. Lejos de reemplazarlo, el Ejecutivo municipal impulsó una reforma de la ordenanza orgánica que directamente eliminó esa dependencia, redistribuyendo sus funciones y haciendo desaparecer el cargo. En la misma línea, la Secretaría General de la Intendencia, a cargo de la dirigente radical Lorena Aguilar y creada durante la gestión, también fue suprimida bajo el argumento de “simplificar la estructura administrativa, reducir niveles jerárquicos y hacer más eficiente el funcionamiento del gobierno municipal”, aunque para muchos observadores locales es un claro síntoma de inestabilidad interna.
Las modificaciones se extendieron rápidamente a casi todas las secretarías fundacionales. Osvaldo Pérez Hatoum dejó la Secretaría de Desarrollo Urbano, y Federico Schattenhofer hizo lo propio con Desarrollo Productivo, aunque posteriormente fue reasignado a tareas de asesoramiento dentro del Ejecutivo. Un movimiento notable fue el de Sebastián Arístides, quien pasó de Desarrollo Humano a encabezar Desarrollo Productivo. La última y quizás más significativa salida fue la confirmada la semana pasada: Luciano Dell’Olio, secretario de Gobierno y Hacienda y uno de los hombres de mayor peso político en el círculo inicial de Azcué, presentó su renuncia, consolidando así el vaciamiento del gabinete original.
Estos movimientos no se limitaron a la cúpula; en los últimos meses de la gestión también se sucedieron modificaciones en subsecretarías, direcciones y coordinaciones municipales, a menudo como consecuencia directa de las reorganizaciones promovidas por el Ejecutivo. La reasignación de funciones, la eliminación de dependencias y los constantes cambios de responsables conforman hoy un esquema de gobierno que poco se parece al ambicioso proyecto anunciado al comienzo. Mientras desde el municipio se justifica cada modificación como parte de una “reorganización administrativa destinada a optimizar recursos y fortalecer la gestión”, la realidad es que la ciudadanía observa un gabinete en constante mutación, levantando interrogantes sobre la solidez y el rumbo de la administración Azcué.
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