PAMI ahoga a las clínicas entrerrianas: desfasaje del 160% y el gobierno sin respuestas
Los sanatorios de la provincia alertan sobre una situación económica insostenible que pone en jaque la atención médica de miles de entrerrianos. La Asociación de Clínicas y Sanatorios de Entre Ríos (Acler) apunta al PAMI por un desfasaje acumulado del 160% en las prestaciones, mientras que las obras sociales generales se retrasan en los pagos.
La presidenta de la Asociación de Clínicas y Sanatorios de Entre Ríos (Acler), Silvia D’Agostino, encendió las alarmas sobre la crítica situación que atraviesan las clínicas privadas de la provincia, advirtiendo que los ingresos ya no alcanzan para cubrir los costos mínimos de atención. La entidad puso el foco principalmente en PAMI, señalando un desfasaje acumulado del 160% en los valores de las prestaciones que amenaza con colapsar el sistema de salud en Concordia y toda Entre Ríos.
La crisis, según D’Agostino, no es nueva y se arrastra desde hace más de dos décadas, específicamente desde marzo de 2002, sin soluciones de fondo. A esta problemática histórica se suma la preocupante disminución de afiliados en las obras sociales debido a la pérdida del poder adquisitivo de la población, lo que golpea directamente el financiamiento del sistema. El constante encarecimiento de insumos y prestaciones agrava aún más el panorama, llevando a varias obras sociales nacionales a pedir esquemas de pago en cuotas e incluso a limitar la atención a urgencias.
El caso de la obra social de jubilados y pensionados es particularmente grave. PAMI mantuvo los montos de las prestaciones congelados durante todo el año, y las recientes ‘actualizaciones’ del 1,9%, sumadas a otra cifra similar y un posible 4% posterior, son irrisorias frente a una deuda de actualización que trepa al 160%. Además de esta abrumadora brecha económica, PAMI impone topes tanto a las prestaciones como al número de órdenes que emite, estrangulando aún más la capacidad operativa de los sanatorios.
A pesar de la alta demanda, la ecuación económica se ha vuelto insostenible. D’Agostino lo graficó con crudeza: ‘Las clínicas trabajan a tope pero con ingresos que, en muchos casos, no alcanzan ni a cubrir los costos’. La ‘declaración de emergencia’ del sector, lejos de ser una solución de fondo, se limita a evitar que ARCA embargue a las clínicas endeudadas, según aclaró la titular de Acler. ‘Es solo eso, no es una solución. Hace 25 años que estamos pateando el problema para adelante’, sentenció.
Ante este escenario, Acler buscó la intervención del gobierno provincial. Se mantuvieron encuentros con el gobernador Rogelio Frigerio y el ministro de Gobierno y Trabajo, Manuel Troncoso, para exponer la grave situación y solicitar gestiones ante la Nación. En estas reuniones, también se abordó la situación de la obra social provincial (OSER), donde los aportes se encuentran ‘pisados’ por la falta de paritarias, lo que derivó en un congelamiento de los aranceles que perciben los prestadores. Pese a las gestiones, el balance es desolador: ‘Por el momento seguimos haciendo gestiones, pero hasta ahora no hemos tenido respuestas’, lamentó D’Agostino, dejando en evidencia la inacción o ineficacia del poder local frente a una crisis que golpea a miles de ciudadanos de Concordia y la provincia.
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