Concordia: El abandono del acceso a Tortuga Alegre asfixia al turismo y exige obras serias y urgentes
El intransitable camino a Tortuga Alegre, nuevamente devastado por las lluvias, genera una creciente preocupación entre prestadores turísticos, guías de pesca y vecinos de la zona. Claman por un «trabajo serio» y obras de fondo que el municipio adeuda hace años, señalando la inacción como un golpe directo a la economía local.
La postal del camino de acceso a la Tortuga Alegre es, una vez más, la de la desidia. Las intensas lluvias de los últimos días han convertido tramos clave en lodazales intransitables, reavivando un reclamo histórico que afecta directamente a quienes viven del turismo y a los vecinos de la zona. Alberto Alonso, presidente de la Asociación de Guías de Pesca de Concordia, lo resumió enérgicamente: «Hace falta un trabajo serio». La responsabilidad, según confirmaron fuentes de CODESAL, recae exclusivamente en el municipio de Concordia, deslindando al organismo de la Corporación para el Desarrollo de Salto Grande.
Los esfuerzos de mantenimiento actuales son claramente insuficientes. Alonso explicó que, si bien una máquina trabajó antes de las precipitaciones, «no alcanza» porque la base del camino carece de material adecuado. La exigencia es clara: «Hace falta que echen ripio, no greda como echan una o dos camionadas y con eso ya está todo solucionado». Además del refuerzo con ripio, se hace imperativo un entubamiento en diversos sectores, donde actualmente se forman «lagunas grandes» que complican y tornan riesgoso el tránsito, dejando vehículos dañados y patentes perdidas en el lodo.
El deterioro del acceso no es solo una molestia; es un freno a la actividad económica de la región. Los turistas, según Alonso, consultan sobre el estado del camino antes de decidir su visita, y las quejas por los daños a sus vehículos son constantes. Los trabajadores del sector, desde guías de pesca hasta hospedajes y comercios, coinciden: no se trata solo de un camino en malas condiciones, sino de una «vía fundamental» para su sustento. El esfuerzo de preparar la infraestructura turística se diluye al enfrentar un acceso que deteriora vehículos, genera pérdidas de tiempo, dificulta el traslado y, sobre todo, «da una imagen que no representa el potencial turístico que tiene Concordia».
La frustración es palpable y se remonta años atrás. «Se les dice a los intendentes de turno, a los gobernadores de turno, a Vialidad, pero no hay quien haya parecido hasta el día de hoy con una solución», lamentó Alonso. La sensación es de abandono, de que «no hay ganas de solucionar el tema» y que, mientras «para otros lados ponen todo», esta zona queda relegada bajo la excusa de la falta de recursos. Este descuido se extiende incluso al «cuidado del recurso ictícola», que está «totalmente abandonado en todo aspecto», complicando aún más la labor de quienes viven de la pesca y operan «muy por debajo» de su capacidad.
El reclamo, lejos de ser el capricho de unos pocos, es un grito unánime de una comunidad que se siente ignorada. «No estamos pidiendo privilegios. Estamos pidiendo condiciones», afirman los prestadores, subrayando que invertir en un camino digno es invertir en turismo, en trabajo y en las familias que dependen de esta actividad. Mientras la retórica oficial habla de potenciar el turismo, la realidad muestra un acceso que aleja a los visitantes y genera una mala experiencia que termina por perjudicar «la imagen de todo el destino». Es imperativo que este pedido sea escuchado y que, de una vez por todas, la Tortuga Alegre reciba la atención y el acceso digno que sus trabajadores y vecinos merecen.
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