El caso Noemí Benítez: Concordia exige respuestas ante un certificado de defunción que pasó de «suicidio» a «muerte violenta»
La muerte de Noemí Benítez, madre de dos hijos, en un asentamiento de La Bianca, ha desatado un sinfín de interrogantes. Un certificado de defunción inicial que hablaba de «autodeterminación» fue modificado a «muerte violenta» y «asfixia» tras el reclamo de una familia que no cree en el suicidio.
El pasado domingo, Concordia amaneció con la trágica noticia del hallazgo del cuerpo de Noemí Benítez, madre de dos hijos, en un asentamiento del barrio La Bianca. Lo que comenzó con la confusión de un certificado de defunción que atribuía su muerte a una «autodeterminación» –es decir, un suicidio– rápidamente se transformó en un reclamo de justicia por parte de su familia, que denuncia múltiples signos de violencia. El documento oficial fue corregido a «muerte violenta» y «asfixia», confirmando las sospechas de un entorno que exige la verdad ante la fiscal Daniela Montangie.
Fernanda Villafañe, allegada a la víctima, relató a DIARIOJUNIO los espeluznantes detalles del hallazgo: Noemí fue encontrada sentada, con dos sogas alrededor del cuello, y presentaba golpes evidentes en el rostro, el labio partido y marcas en la espalda que sugerían haber sido arrastrada. A pesar de estas claras señales, el primer certificado de defunción emitido no solo consignaba un nombre erróneo («Noelia Miranda»), sino que inexplicablemente hablaba de «autodeterminación». Fue la persistencia familiar la que logró la rectificación del documento, que ahora indica «muerte violenta» y «asfixia» como causas de su deceso.
Para la familia de Noemí, la hipótesis del suicidio resulta insostenible frente a la contundencia de las pruebas y testimonios recabados. La joven apareció sentada y no suspendida, el árbol junto al cual fue hallada era de escasa altura y su ropa estaba seca, elementos que contradicen la idea de una autodeterminación. A esto se suman relatos de vecinos que habrían escuchado gritos y la posibilidad de que el cuerpo fuera trasladado desde una vivienda cercana, sumando capas de misterio y exigiendo una investigación exhaustiva.
La búsqueda de la verdad no se limita a la evidencia física. Los padres de Noemí hicieron un llamado desesperado a posibles testigos que habrían visto o escuchado algo en las horas previas, muchos de los cuales, según Villafañe, temen presentarse ante la Justicia. «Que no tengan miedo. Que vengan a hablar», imploran, mientras la fiscalía investiga a dos hombres que se presentaron voluntariamente y a un tercero que fue trasladado a declarar. Además, la familia, de escasos recursos, clama por asistencia legal gratuita, ya que los honorarios de $80.000 pesos les impiden acceder a una representación que consideran vital para esclarecer el caso.
Concordia se mantiene atenta a este caso que desvela la fragilidad de los primeros reportes y la tenacidad de una familia que no se rinde. Noemí dejó dos hijos, de 14 y 12 años, que ahora quedan al cuidado de sus abuelos y también merecen respuestas claras y justas sobre la muerte de su madre. La comunidad espera que la Justicia local, bajo la dirección de la fiscal Montangie, actúe con celeridad y transparencia para desentrañar las verdaderas circunstancias de este trágico suceso y garantizar que un hecho tan grave no quede impune.
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