Concordia, en la mira: la crisis de los suicidios y una respuesta que aún busca afianzarse
Entre Ríos registra una de las tasas de suicidio más altas del país, con 20,8 casos cada 100.000 habitantes, evidenciando una urgencia sanitaria en salud mental. Ante este desolador panorama, el gobierno provincial activó la Línea 135 como dispositivo de contención, mientras en nuestra ciudad persisten reclamos por mayor intervención.
La provincia de Entre Ríos enfrenta una cruda realidad: se posiciona entre las jurisdicciones con mayor tasa de suicidios del país, alcanzando una cifra alarmante de 20,8 decesos cada 100.000 habitantes. Esta estadística, proveniente del Sistema Nacional de Información Criminal y el Sistema de Alerta Temprana de Suicidios, impulsó al Gobierno provincial a declarar la Urgencia Sanitaria en Salud Mental el pasado 22 de julio. La medida busca fortalecer una red sanitaria que, según expertos, se vio sobrecargada tras la pandemia, un período en el que los problemas de salud mental se incrementaron significativamente.
En este contexto de emergencia, la Línea 135 se erige como el principal dispositivo de respuesta provincial. Funciona las 24 horas, los siete días de la semana, atendida por profesionales de la salud mental. Su objetivo es escuchar, contener y evaluar a personas en crisis, además de orientar a familiares. Delfina Noé, titular del Programa Provincial de Prevención del Suicidio, aclaró que no es un centro para solicitar turnos ni un simple derivador, sino un espacio donde se realiza una evaluación situacional para determinar la intervención más adecuada.
La articulación de la Línea 135 con la red sanitaria provincial es clave. Los profesionales, tras la evaluación, pueden coordinar intervenciones con efectores como el hospital Felipe Heras o el Masvernat, o con guardias generales en cualquier punto de la provincia, según la necesidad y la gravedad de cada caso. Sin embargo, en Concordia, la situación genera especial preocupación. La Asociación de Pastores Unidos de Concordia (APUC) ha reclamado mayor intervención estatal, asegurando que se registraron 30 casos de suicidio en lo que va del año, cifra que Noé sugirió contrastar con los datos oficiales del Ministerio de Salud.
La complejidad de la problemática se refleja también en la inacción local. Mientras la APUC insiste en declarar la emergencia en Salud Mental en nuestra ciudad, un proyecto presentado por el concejal Pablo Bovino (PJ) en abril pasado para crear un sistema municipal de prevención se encuentra estancado por falta de recursos. Esta situación evidencia una brecha entre la urgencia declarada a nivel provincial y la capacidad o voluntad de respuesta efectiva en el ámbito local, donde la demanda y el sufrimiento son palpables.
Noé subraya que el suicidio es un fenómeno multifactorial, arraigado en condiciones individuales, sociales y culturales. La situación económica es un componente, pero no el único, pues todo lo que rodea a una persona influye en su subjetividad y padecimiento. «Tiene que ver con el sufrimiento, con el padecimiento y del debilitamiento del lazo social», afirmó, resaltando la importancia vital de fortalecer los vínculos comunitarios para la prevención. Este llamado a la acción colectiva resuena en una provincia que desde 2011 viene observando un incremento sostenido en las tasas de mortalidad por suicidio, similar a tendencias nacionales y mundiales, ubicando a Argentina en el segundo lugar de la región en esta dolorosa estadística.
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