Crisis en Sanatorio Concordia: Amenaza con cortar PAMI por aranceles desactualizados y ya paga sueldos en cuotas
La institución médica, la única que atiende a jubilados en la ciudad, advirtió que dejará de prestar servicios a PAMI a partir del 1° de septiembre si no hay una solución. La dramática situación se debe a una brecha del 125% en la actualización de aranceles que asfixia financieramente al sanatorio.
El Sanatorio Concordia atraviesa una de las crisis más profundas de su historia reciente, poniendo en jaque la atención de más de 15.000 jubilados de PAMI en la región. Andrés Lemesoff, presidente del directorio, confirmó el envío de una carta documento al PAMI local, anunciando la suspensión total de servicios a partir del 1° de septiembre, lo que implicaría la rescisión del contrato. La situación es tan crítica que, este mismo mes, el sanatorio se vio obligado a pagar los salarios de sus 140 empleados, así como los honorarios médicos y los insumos críticos, en dos cuotas.
Contrario a lo que podría pensarse, Lemesoff aclaró que PAMI no tiene deudas pendientes con la institución, salvo un atraso de unos 30 días en el 10-15% de las facturas. El problema radica en la falta de actualización de los aranceles, que acumula un desfasaje cercano al 125% entre diciembre de 2023 y junio de 2026. Esta brecha significa que el sanatorio factura a valores de 2024 mientras asume costos de mediados de 2026, una ecuación económica insostenible que, según el médico, es “igual o peor que una deuda”.
Las consecuencias de este desequilibrio ya se sienten desde el 1° de mayo, con importantes restricciones para los afiliados. Se han limitado las consultas a especialistas y se suspendieron las cirugías programadas no urgentes, atendiendo solo las de emergencia y las derivadas de tratamientos oncológicos. Además, la guardia no recibe códigos de urgencia verdes y amarillos, dejando a pacientes con dolores de cabeza o situaciones de mediana urgencia sin atención. El Sanatorio Concordia es el único prestador de PAMI en la ciudad y concentra la mayor cantidad de cápitas de la provincia, lo que subraya la gravedad de un posible cese de servicios.
Aunque existe un diálogo permanente con las autoridades locales del PAMI, representadas por Karina Bernardi de la UGL XXXIV, Lemesoff reconoció que las buenas intenciones no alcanzan, ya que la funcionaria carece de potestad para resolver el problema de fondo. Bernardi, incluso, habría advertido a jubilados en una protesta que el sanatorio “está en quiebra”, una afirmación que Lemesoff no desmintió, aceptando la “PAMI-dependencia” que la institución ha generado históricamente. La directiva del sanatorio enfatizó que nunca, en sus 12 años de experiencia, habían enfrentado un retraso arancelario tan significativo.
La gravedad de la situación trasciende lo local. Lemesoff lamentó la inexistencia de una mesa de diálogo a nivel nacional, donde las Cámaras que agrupan a los prestadores reclaman un aumento del 50% en la cápita para junio, un adelanto de un mes completo de la misma y ajustes por IPC desde ese mes. La respuesta reiterada de PAMI Central es lapidaria: “no hay fondos”, dejando a instituciones como el Sanatorio Concordia en una encrucijada donde, paradójicamente, continuar atendiendo a PAMI genera más perjuicio económico que suspender el servicio.
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